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El poblamiento de América

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Esta secuencia busca que los alumnos conozcan las primeras teorías acerca del poblamiento de América. También, que asimilen los procedimientos y evidencias científicas utilizados por los investigadores para explicar cómo fue el poblamiento de América.

Autora: Yanina Carpentieri
Coordinación: Enrique Vázquez
Responsable disciplinar: María Ernestina Alonso
Área disciplinar: Historia
Temática: Pueblos Originarios
Nivel: Secundario, ciclo básico
Secuencia didáctica elaborada por Educ.ar

Propósitos generales

  • Promover el uso de los equipos portátiles en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
  • Promover el trabajo en red y colaborativo, la discusión y el intercambio entre pares, la realización en conjunto de la propuesta, la autonomía de los alumnos y el rol del docente como orientador y facilitador del trabajo.
  • Estimular la búsqueda y selección crítica de información proveniente de diferentes soportes, la evaluación y validación, el procesamiento, la jerarquización, la crítica y la interpretación.

Introducción

Aún hoy los especialistas en diversas disciplinas del campo de las ciencias sociales debaten dónde, cuándo y cómo ocurrió el poblamiento del continente americano. De acuerdo con los datos disponibles, los investigadores han ido proponiendo diferentes hipótesis, algunas más sustentadas que otras con información extraída de restos materiales.

A comienzos del siglo XX se sabía que los habitantes originarios de América estaban biológicamente emparentados con los asiáticos; y también se consideraba la posibilidad de que hubiese habido migraciones provenientes de Oceanía. Todas las hipótesis estimaban que la entrada de los seres humanos al continente había ocurrido, como máximo, cerca de seis milenios atrás.

Hallazgos arqueológicos efectuados a mediados del siglo XX probaron que hace unos 11 mil años antes del presente, los primeros pobladores cazaban grandes mamíferos, hoy extintos, en las planicies norteamericanas. Los sitios de la llamada "cultura Clovis", caracterizados por la presencia de instrumentos de caza que incluyen puntas de proyectil lascadas, fueron entonces considerados vestigios de las más antiguas poblaciones americanas.

Durante la segunda mitad del siglo XX, en numerosos lugares de América del Norte y del Sur se encontraron indicios de una posible ocupación humana, incluso más antigua que la de la cultura Clovis, poco antes del final del período geológico llamado Pleistoceno. Pero se trata de acontecimientos que dan lugar a interpretaciones opuestas y los especialistas no se ponen de acuerdo.

Hasta hoy, solo los sitios con fechas entre 11 y 12,5 mil años antes del presente proporcionan vestigios incuestionables de la presencia humana en América.

Objetivos específicos de la secuencia didáctica

Que los alumnos:

  • Conozcan las primeras teorías acerca del poblamiento de América.
  • Conozcan los procedimientos y evidencias científicas utilizados por los investigadores para explicar cómo fue el poblamiento de América.
  • Analicen las hipótesis y los debates en relación con el poblamiento del continente americano.
  • Conozcan la producción de científicos argentinos y sus aportes en los debates sobre el poblamiento de América.
  • Reflexionen sobre el estado actual de los debates en relación con las hipótesis que explican el poblamiento de América.

Fase 1: Presentación del problema

Actividad 1

  1. Con algunos compañeros intercambien sus primeras ideas sobre el tema y discutan la siguiente cuestión: ¿Cómo y cuándo sucedió el poblamiento de América?
  • Organicen los resultados del torbellino de ideas y registren por escrito las distintas definiciones que se hayan presentado.

Pueden tomar notas utilizando la herramienta Writer (disponible en el escritorio de sus equipos portátiles). O pueden optar por la herramienta Cmap Tools, según cómo deseen visualizar las ideas compartidas.

También pueden filmar esta primera actividad y luego editarla con los programas incluidos en el escritorio de sus equipos portátiles.

Actividad 2

  1. Lean una selección del texto "El poblamiento de América", escrito por el antropólogo argentino Pablo Peláez, en 2001, en el que expone sus ideas sobre el poblamiento del continente americano.

    Recuerden que pueden copiar los textos en el escritorio de sus equipos portátiles con la herramienta que les permite crear un archivo PDF. Luego, pueden hacer marcas y comentarios mientras lo leen.

  2. Con un compañero, analicen el texto e identifiquen:
    • las primeras hipótesis sobre el poblamiento de América y por quién fue elaborada cada una;
    • la hipótesis formulada por cada una de los siguientes investigadores:
    • el jesuita José De Costa;
    • el investigador Hrdlièka;
    • el investigador Paul Rivet;
    • el investigador José Imbelloni.

    Con las herramientas disponibles en sus equipos portátiles, elaboren un cuadro comparativo para presentar las respuestas.

  3. Con la herramienta Google Earth disponible en el escritorio de sus equipos portátiles, ubiquen el estrecho de Bering, identifiquen también el oriente de Siberia, Alaska y el oeste del territorio canadiense de Yukon.
    • Capturen una imagen de la zona y guárdenla en el escritorio de sus equipos portátiles.
  4. Conéctense a Internet y visiten el siguiente sitio.

Allí podrán observar, en un mapa interactivo, los cambios en la línea costera (en inglés, "coastlines") en el estrecho de Bering, desde 21mil años atrás hasta la actualidad.

Si en la escuela no tienen conexión a Internet, tal vez puedan hacerlo en una biblioteca pública u otra institución oficial en la que esté disponible el servicio de wi fi.

  • Mientras observan el mapa, tomen notas y registren los datos que consideren más significativos para explicar la conexión entre Eurasia y el continente americano durante la última glaciación.

Fase 2: Presentación y búsqueda de nueva información y presentación de nuevos conceptos

Actividad 3

  1. Lean algunos fragmentos del artículo "El poblamiento de América: un debate sin fin", escrito por el arqueólogo brasileño André Prous en el año 2000.

    Recuerden que pueden copiar los textos en el escritorio de sus equipos portátiles con la herramienta que les permite crear un archivo PDF. Luego, pueden hacer marcas y comentarios mientras lo leen.

  2. Con un compañero analicen el texto y respondan las siguientes preguntas:
  • ¿Cuáles son los métodos de investigación utilizados por los científicos para analizar la antigüedad y cómo llegaron los primeros pobladores a América?
  • ¿De qué fecha y cuáles son las primeras evidencias arqueológicas del poblamiento en América?
  • ¿Cuáles son los sitios arqueológicos más antiguos de América?
  • ¿Existen hipótesis sobre sitios más antiguos? ¿Por qué no se puede llegar a acuerdos sobre ocupaciones más antiguas?
  • ¿A qué se denomina cultura Clovis?
  • ¿Qué plantean las evidencias de hombres con rasgos asiáticos?
  • ¿Cuáles son las evidencias que vinculan a pobladores americanos con australianos?
  • ¿Cuál es la hipótesis planteada por investigadores que realizan estudios lingüísticos y de ADN?

Registren las respuestas en sus equipos portátiles.

Fase 3: Favorecer la reorganización de los esquemas de conocimiento de los estudiantes

Actividad 4

  1. Lean el artículo "Un argentino presenta nueva teoría del poblamiento de América", publicado en el diario "La Nación", en agosto de 2008. En él se presentan los avances de la investigación dirigida por el arqueólogo José Luis Lanata.

    Recuerden que pueden copiar los textos en el escritorio de sus equipos portátiles con la herramienta que les permite crear un archivo PDF. Luego, pueden hacer marcas y comentarios mientras lo leen.

  2. Con un compañero analicen el artículo periodístico. Para orientar el análisis, pueden seguir estas preguntas:
    • ¿Cuál es la hipótesis planteada por el arqueólogo Lanata?
    • ¿Qué evidencias tienen en cuenta los científicos que se oponen a la teoría que sostiene que el poblamiento de América ocurrió exclusivamente por el estrecho de Bering?
    • ¿En base a qué datos el equipo de investigación dirigido por Lanata construye un nuevo modelo sobre el poblamiento del continente americano?
    • ¿Cómo ocurrió la expansión de la población en el continente americano, según Lanata y su equipo?
    • ¿Qué evidencia aportan los sitios arqueológicos hallados en Sudamérica?

    Registren las respuestas en sus equipos portátiles.

  3. Por medio del servidor de la escuela intercambien las respuestas con los compañeros. Organicen una ronda de lectura y comentarios. Analicen los puntos de vista de cada grupo. Revisen y completen las producciones grupales con los aportes de todos.

Actividad 5

Entre todos, organicen la puesta en común de todas las lecturas que han realizado sobre el tema del poblamiento de América y discutan sobre la siguiente cuestión: ¿Es posible afirmar con total seguridad cómo fue el poblamiento del continente Americano? ¿Por qué?

Pueden tomar notas utilizando la herramienta Writer (disponible en el escritorio de sus equipos portátiles). O pueden optar por la herramienta Cmap Tools, según como deseen visualizar las ideas compartidas.

Fase 4: Difundir / dar a conocer por medio de la publicación de producciones propias

Actividad 6

  1. Para compartir con la comunidad educativa los nuevos conocimientos que tienen sobre el tema, pueden elaborar una producción visual que presente los debates sobre el poblamiento de América.

    Pueden confeccionar afiches en soporte papel para exponer en una cartelera.

    Además, con las herramientas disponibles en sus equipos portátiles pueden elaborar una presentación de diapositivas y / o afiches electrónicos.

  2. En los afiches incluyan un mapa del continente americano y presenten las diferentes hipótesis que se proponen para explicar el poblamiento de América. Indiquen las evidencias sostenidas por cada hipótesis, y las fechas propuestas por cada una.

En los afiches o presentaciones electrónicas, pueden incluir esta misma información con animación.

Pónganle título a cada afiche. Si incluyen imágenes, recuerden incluir epígrafes informativos y los créditos correspondientes (autor y fecha y fuente de publicación).

Enlaces de interés y utilidad para el trabajo


El poblamiento de América

Para el siglo XVI eran muchos los que se interesaban y opinaban sobre el poblamiento de América. Entre ellos había religiosos, viajeros, funcionarios, militares e incluso los mismos indígenas. Quienes se interesaban en el origen de los pueblos nativos americanos y sobre su historia, se preguntaban sobre cómo arribaron las primeras poblaciones humanas, de dónde vinieron y, especialmente, cuándo y por qué medios lo hicieron. Así se propusieron algunas hipótesis como que eran fenicios o descendientes de las tribus perdidas de Israel que llegaron navegando, que estaban relacionados con la Atlántida, o con los chinos y muchas otras propuestas -ahora- tan fantásticas como estas. Entre todos esos cronistas, hubo uno que en el año 1590 propuso una teoría muy parecida a la que sostienen los científicos desde fines del siglo XIX.Este era un jesuita llamado José De Acosta, quien en aquel momento supuso que los primeros habitantes de nuestro continente vinieron del norte de Asia y “...lo hicieron no tanto navegando por mar, como caminando por tierra; y ese camino lo hicieron muy sin pensar, mudando sitios y tierras poco a poco...” (De Acosta 1894:96-97). De Acosta creía que ese recorrido lo habrían hecho por algún lugar aún desconocido en aquella época, el cual se encontraría muy al norte de América y cerca de Asia. También suponía que esos hombres habían sido cazadores que, persiguiendo animales, “...hayan penetrado, y poblado poco a poco aquel nuevo mundo...” (De Acosta 1894:422), y no con la intención de conquistar o en busca de alguna tierra prometida. Ese lugar -muy al norte-, desconocido en su tiempo para De Acosta, era el extremo este de Siberia en Asia y la actual Alaska en América del Norte; tierras que recién fueron descubiertas para occidente en 1728 por el navegante dinamarqués Vitus Bering. Hoy esos territorios están separados por un brazo de mar muy estrecho llamado Bering en honor de su descubridor para occidente. Durante gran parte del Pleistoceno ese estrecho no existió porque el agua estaba congelada en la tierra y sobre el agua, formando inmensas masas de hielos, los glaciares. Esto determinó que, al tener los océanos del mundo menos agua líquida, el nivel de costa era más bajo que en la actualidad y las tierras que el mar no ocupaba se podían habitar. Al territorio que quedó libre de agua entre el oriente de Siberia, por un lado, y Alaska y el oeste del territorio canadiense de Yukon por el otro, junto con las tierras emergidas que las rodean, se lo denomina Beringia. Por Beringia se podía “pasar caminando” de Asia a América, en otras palabras, el desplazamiento de las poblaciones humanas pudo haber sido por vía terrestre. Esto es lo que, en algún momento, habrían hecho algunos, quizás persiguiendo animales, quizás caminando y navegando por la costa. Más tarde fueron internándose en el inmenso continente americano, hasta poblarlo totalmente.

La discusión en la ciencia A fines del siglo XIX y principios del XX, distintos investigadores norteamericanos publicaron numerosos trabajos con ideas muy parecidas a la de De Acosta. Algo similar se sostiene en la actualidad pero la diferencia está en el rango temporal, es decir en el consenso en cuándo podría darse la dispersión humana en América. Tanto De Acosta como Hrdlièka (1929) y la mayoría de sus colegas estimaban que los primeros grupos habrían ingresado a nuestro continente no más de 2 o 3.000 años antes de la conquista por parte de los europeos, e incluso más tarde. Como veremos más adelante, actualmente no se piensa en menos de 12.000 años. Para la década de 1930, investigadores difusionistas como Paul Rivet (1930, 1943) y José Imbelloni (1938) entre otros, propusieron varias rutas diferentes de ingreso temprano al continente y varias oleadas migratorias. Por ejemplo, se propusieron rutas transpacíficas e incluso a través de la Antártida. Para estos autores, ya no era importante Beringia, sino que era una ruta más de las usadas por las diferentes oleadas migratorias. Cada una de esas oleadas migratorias representaba la llegada y la difusión de una población biológica –es decir una “raza”– distinta, cada una con su lenguaje y sus “rasgos” culturales. Cada una de ellas ocupó una región similar a la de las poblaciones históricas que se le parecían y con las que podían relacionarlas. Esto es muy interesante pues casi no había a principios del siglo XX información sobre las características físicas de los primeros americanos y menos aún sobre sus lenguajes. Paradójicamente, esta postura sigue manteniéndose casi sin cambios en la actualidad (ej. Ibarra Graso 1993). Finalmente, terminó imponiéndose la postura que consideraba a Beringia como única ruta temprana que podía ser aceptada. Hasta que hace unos años se propuso que grupos solutrenses del oeste europeo llegaron a las costas de Norteamérica antes de los 16.000 años AP en que se extinguieron en Europa (Stanford 1991).

Peláez, Pablo. “El poblamiento de América”. “Fichas de la Cátedra Fundamentos de Prehistoria”. Buenos Aires, OPFYL (UBA), 2001.


El poblamiento de América: un debate sin fin

Las discusiones sobre la época en que los primeros humanos llegaron a América es un tema central, en el medio científico, desde hace mucho tiempo. Pero ese problema, que provoca debates tan apasionados suscita otra duda, igualmente relevante, relativa al trayecto que habrían seguido para alcanzar el continente. Los trabajos presentados, por investigadores norteamericanos y canadienses, en el simposio sobre el origen de la población de las Américas, realizado el año pasado en la Universidad del Estado de Oregon, sugieren que, pese a estar periódicamente disponible, el corredor formado entre los glaciares de las Montañas Rocallosas de los Estados Unidos y la región del Labrador, al norte de Canadá, no ofrecía condiciones adecuadas para la supervivencia humana. Esto viene a reforzar una hipótesis lanzada hace un tiempo, raramente admitida por los especialistas, que sostiene que el hombre pudo haber penetrado en América por el litoral pacífico, rodeando los glaciares de las Rocallosas, luego de atravesar el estrecho de Bering. Mientras se aguardan, entretanto, pruebas seguras se prevé una fuerte discusión académica en torno a esta tesis. En lo que se refiere a cuándo entraron los primeros grupos humanos al continente, los supuestos vestigios anteriores a 12,5 mil años aún son controvertidos, aunque se sabe que el hombre llegó a América del Norte con anterioridad a esa fecha.
Métodos de investigación Los métodos de investigación pueden ser biológicos, lingüísticos y arqueológicos. Los primeros consisten en estudiar las características morfológicas y genéticas (análisis de ADN) de los indios actuales o de los esqueletos y restos momificados de las poblaciones antiguas. De tal modo, se pueden comparar las poblaciones amerindias antiguas con las actuales con el propósito de verificar si son oriundas de uno o de varios troncos genéticos y, también, analizar su eventual parentesco con poblaciones actuales y prehistóricas de otras partes del mundo. Los lingüistas estudian las semejanzas y diferencias entre las lenguas amerindias con el objeto de determinar el grado de parentesco entre ellas. También intentaron encontrar un “reloj lingüístico” capaz de determinar el tiempo necesario para producir la diversidad de las lenguas actuales y, a partir de ahí, estimar la época en que los primeros hombres llegaron al continente. Los arqueólogos buscan vestigios materiales (restos de viviendas y alimentos, instrumentos, esqueletos, etc.) de la presencia humana preservados en la tierra. En ciertas circunstancias disponen de un “reloj atómico” (tal el caso del carbono 14) bastante confiable para datar esos vestigios o los estratos sedimentarios donde se los descubre.
Los indicios Evidencias incuestionables de la presencia humana entre 11,5 y 12 mil años atrás, fueron hallados en abrigos rocosos o, más raramente, a cielo abierto en California y México (América del Norte) y en Chile central, Perú y en las regiones central y nordeste del Brasil (América del Sur). Los sitios que dan lugar a esta afirmación tan categórica han aportado instrumentos de piedra lascada hechos con materia prima de buena calidad traída de afuera de la región. Muchos de esos artefactos que fueron tallados por medio de golpes precisos, son muy complejos como para haber sido ocasionados por los fenómenos naturales. Se han fechado maderas carbonizadas de antiguos fogones y, por estar en asociación con artefactos, es posible inferir que son el resultado de la acción humana. Muchas veces es posible hallar en estos sitios arqueológicos restos de los alimentos que consumían los pobladores más antiguos. El estudio de las condiciones en que se depositaron los sedimentos (la tierra donde se encontraron los restos arqueológicos) permite verificar si hubo perturbaciones posteriores que pudieron haber mezclado artefactos de distintas épocas. A partir de 11 mil años atrás, aparecen también esqueletos, que son particularmente numerosos en localidades cercanas a Lagoa Santa (estado de Mato Grosso, Brasil): Lapa Vermelha, Cerca Grande y Santana do Riacho. Existen varios sitios, incluso en el Brasil, con indicios de una ocupación posiblemente más antigua. Lamentablemente, todos presentan algún inconveniente que impide llegar a una conclusión definitiva. Varios parecen contener artefactos de piedra, hechos a partir de rocas de la misma localidad o traídas por fenómenos naturales. Son tan toscos que el lascado rudimentario pudo haber sido el resultado de un choque accidental: pedazos de bloques de techo que al caer unos sobre otros se lascan espontáneamente. Los restos de carbón y las piedras quemadas pueden haber sido producidos por la acción de rayos. Si bien en otros casos los instrumentos y los fogones parecían incuestionables, hay indicios de que las capas sedimentarias fueron perturbadas y de que los vestigios arqueológicos pudieron haberse infiltrado desde una capa más reciente. No hay por qué rechazar a priori la posibilidad de una presencia humana de gran antigüedad en América, pero las evidencias deben ser meticulosamente analizadas. Muchas veces los arqueólogos interpretan los datos disponibles de maneras muy distintas, lo cual desorienta al público que termina por no saber a quién creer. En los últimos años, la prensa difundió la existencia de sitios arqueológicos que probarían la presencia del hombre en el Brasil hace decenas y hasta centenas de miles de años. Es preciso que se sepa que los especialistas están lejos de alcanzar unanimidad en torno de este asunto. De cualquier modo, si había gente en el sur de los EE. UU. hace 11,5 mil años y en Chile hace 12,5 mil años, se deduce que sus antepasados tuvieron que haber penetrado por el norte del continente –después de recorrer miles de kilómetros– mucho tiempo antes.
Los actores ¿Quiénes eran los primeros inmigrantes? Nada podemos decir con respecto a los posibles indígenas de más de 12 mil años de antigüedad. Sin embargo, a partir de ese momento se constata la presencia de poblaciones diferentes tanto de los actuales asiáticos como de los indios modernos. Sólo a partir de aproximadamente 8 mil años antes del presente, hay evidencias de hombres con rasgos asiáticos, llamados “mongolizados”, y bastante parecidos a los indígenas actuales. Estudios recientes sugieren que los primeros americanos (identificados con la cultura Clovis en los EE. UU. y otras culturas de la misma época en América del Sur) descendían de una población no mongolizada del Asia central. Parte de esa población habría migrado al sur, llegando a Australia, en tanto que otra habría viajado al norte, penetrando en América. Así, se puede explicar la semejanza entre el llamado hombre de Lagoa Santa y las poblaciones aborígenes de Australia, aunque tengamos la certeza de que no hubo navegación entre ambos continentes. En la región de origen, esos primitivos “homo sapiens” habrían sido sustituidos por poblaciones mongolizadas que, a su vez, produjeron nuevas oleadas migratorias en dirección a América. Esa hipótesis, que aún está en discusión, sugiere que en América penetraron cuatro oleadas migratorias principales desde Asia –los esquimales representan la última– y que por lo menos dos de ellas habrían alcanzado América del Sur.
¿Podemos llegar a una conclusión definitiva?Mientras que la arqueología tiene pruebas fehacientes de la presencia humana en América unos 12 a 11 mil años antes del presente, los lingüistas y estudiosos del ADN, por su parte, creen que la diversificación biológica y lingüística que se verifica en el continente permite suponer una antigüedad mayor, del orden de los 20 a 30 mil años. Los arqueólogos no deben descartar esa posibilidad, pero el hecho de que los primeros habitantes hayan sido probablemente poco numerosos hace que las posibilidades de hallar las evidencias de su presencia sean remotas. Si alguno de los yacimientos arqueológicos controvertidos que hemos mencionado, fueran en realidad una evidencia de la presencia antigua del hombre americano, esto significaría que este trabajaba la piedra de un modo rudimentario, más que nada si tenemos en cuenta la habilidad de las poblaciones contemporáneas de otras partes del mundo. Esa hipótesis es factible, ya que en el trópico la madera pudo haber sido mucho más utilizada que la piedra. Los científicos deben, por lo tanto, continuar buscando indicios de los primeros americanos y debatir su validez caso por caso. En la investigación arqueológica, que es una disciplina que no pertenece al campo de las ciencias experimentales, es esencial el papel de la discusión. Los “abogados del diablo” son necesarios para obligar a los que sostienen la existencia de sitios supuestamente pleistocénicos en América a verificar su información, refinar los argumentos y examinar sus aseveraciones. Pero no siempre es fácil discutir este tema –actualmente uno de los más polémicos de la arqueología americana– dentro de los límites aconsejables del respeto mutuo. *Se entiende por cultura Clovis (también cultura llano) a aquella que fue considerada a mediados del siglo XX como la más antigua cultura indígena enAmérica, con una antigüedad de 13.500 años, en los últimos años de la última glaciación (era de hielo). Los descubrimientos sobre esta cultura sostuvieron durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX, lo que se conoce como el Consenso Clovis, fundamento de lateoría del poblamiento tardío del continente americano. A partir de las dos últimas décadas del siglo XX, nuevas investigaciones científicas han cuestionado las conclusiones del Consenso Clovis sosteniendo la existencia de culturas amerindias mucho más antiguas

Prous, André. “El poblamiento de América: un debate sin fin”. Artículo traducido y adaptado del originalmente publicado en Ciência Hoje,vol. 25, n.º 149 (1999). Tomado de: Ciencia hoy.


Un argentino presenta nueva teoría del poblamiento de América

Un modelo presentado hoy en México por el científico argentino José Luis Lanata explica la entrada y expansión del hombre en América desde el estrecho de Bering, hace 18.000 años, hasta su llegada a la Patagonia hace 9.000. Esta hipótesis contradice algunas teorías recientes formuladas por los investigadores, que ponen en duda que el estrecho que separa Alaska (EE. UU.) de Kamchatka (Rusia) fuese la única vía de entrada del "homo sapiens" en el continente. Esos especialistas basan su argumentación en el hecho de que los huesos más antiguos hallados hasta hoy en América tienen una edad estimada de 12.700 años y han aparecido en México, no en Canadá o Estados Unidos, así como en el hallazgo de restos óseos de filiación europea en yacimientos de Norteamérica. Lanata y su equipo de la Universidad Maimónides de Buenos Aires han elaborado un modelo matemático que toma en cuenta la existencia de 18 ecosistemas diferentes en el continente en lapsos de mil años, así como factores humanos como la tasa de natalidad y el acceso a recursos alimentarios. Con este modelo, el equipo encabezado por Lanata hizo proyecciones para trazar el mapa de la expansión del hombre en América utilizando diferentes tasas de crecimiento poblacional. Su conclusión fue que para alcanzar la Patagonia hace 9.000 años, cuando los arqueólogos estiman que se produjo la llegada del hombre a la zona, la tasa de crecimiento poblacional de los primeros americanos tuvo que ser del tres o el cuatro por ciento. Esta cifra, explicó Lanata, “es altísima” si la comparamos con el índice de crecimiento poblacional de sociedades de cazadores recolectores, próximo al uno por ciento. "Con un crecimiento normal del 1% o el 1,5%" el hombre se habría extinguido en el área del estrecho de Bering y no habría podido ocupar América, recalcó. Sin embargo, en su opinión, en el caso de América el elevado crecimiento de la población se dio porque el hombre pasó de zonas frías a zonas templadas o cálidas, condiciones en las que la especie humana crece más rápidamente, al contrario de lo que sucedió en "el Viejo Mundo". Otro de los argumentos que Lanata utilizó para defender su modelo es que una tasa de crecimiento del tres o el cuatro por ciento sería el mínimo necesario para la formación de los 4,5 haplogrupos (poblaciones con un antecesor genético común) que existen en el continente. “La evidencia de la dispersión humana en América del Norte y Central indica que poblaciones de cazadores recolectores ingresaron a través de Beringia, un puente terrestre que unía América con Asia en distintos períodos durante el Pleistoceno final, hace entre 18.000 y 20.000 años”, publica el equipo en Physical Review . Desde ese primer punto de partida que hoy está ocupado por el estrecho de Bering, el hombre se topó varios miles de años más tarde con otro cuello de botella espacial al sur de América Central. “Nuestras simulaciones arrojan que un mínimo de 600-700 individuos debieron arribar o estar en El Darién (Panamá) durante la entrada en América del Sur”, calculan Lanata, Osella y Martino. Si el grupo de “adelantados” hubiera sido de menos personas, la dispersión no habría sido exitosa y se habrían extinguido en el intento, según las estimaciones que tienen en cuenta innumerables factores, como el crecimiento demográfico y la capacidad de sustento del ambiente; es decir, la potencialidad de una región para satisfacer las demandas de alimento y supervivencia. “Los físicos -explica Osella– estamos acostumbrados a experimentar cómo se desplaza un fluido en un medio poroso bajo ciertas condiciones. Uno asemeja estos modelos a los obstáculos con que nuestros antepasados se toparon, como ríos, montañas, la condición ambiental de la época y cómo el hombre los fue sorteando, sumado a tasas de crecimiento, muerte y demás.” Las fórmulas y el resto de los datos se cargan en programas de computación. Un antepasado virtual surge en el monitor. “Uno simula todas las opciones posibles y de este modo calcula cuánto demoró el hombre en llegar desde lo que era Alaska hasta Tierra del Fuego. Luego se comparan estos resultados con los datos que se obtienen de hallazgos arqueológicos y coincide el tiempo estimado por los físicos con las fechas que arrojan esos restos”, agrega. Según las estimaciones obtenidas, la dispersión en América del Sur fue especial. "En general se ha discutido ‘el poblamiento’ de América como un solo paquete. Los diferentes modelos que hemos desarrollado coinciden en mostrar a América del Sur como algo distinto, con su propia dinámica poblacional y propia trayectoria histórica. Creemos que fue un proceso rápido de dispersión, más que en el caso de América del Norte, y que pudo llevar como máximo 2.000 años, quizá varios cientos de años menos”, enfatiza Lanata desde Inglaterra, donde posee el título de Profesor Simón Bolívar del Centro Leverhulme para el Estudio sobre la Evolución Humana de la Universidad de Cambridge. Con estos datos, el equipo construyó mapas sobre cómo habría sido la migración humana inicial de América. “En todos los casos, los modelos muestran que, por un lado, la península de Yucatán, el sur de México y Guatemala y, por el otro, la región amazónica fueron regiones donde la densidad poblacional pudo ser alta desde los primeros momentos de la dispersión inicial. Esto es diferente de lo que se creía antes, cuando se esperaba más población al Norte que en el Sur; simplemente porque se había poblado primero”, indica Lanata. Los resultados de estos modelos que simularon el pasado coinciden con los descubrimientos arqueológicos en territorio sudamericano. Este minucioso estudio del ayer con técnicas del futuro es otra forma de echar luz sobre cómo fue el camino inicial del Homo sapiens en América. Desde la Universidad de Cambridge, donde trabaja, Lanata comenta que este estudio “muestra que investigadores y docentes de ciencias totalmente diferentes pueden trabajar en conjunto”. Además, señala, los resultados “sirven como modelos para confrontar con otros casos en el mundo". Por ejemplo, dice, “estamos viendo que habría una capacidad innata de dispersión en nuestra especie. Pero parece que al salir de África, la dinámica se agilizó, se aceleró. América, y América del Sur en particular, es el caso ‘testigo’ para esto y muchos colegas de diferentes partes del mundo lo han comenzado a comprender a partir de las investigaciones que hemos desarrollado en conjunto”.

Artículo publicado en diario “La Nación”. 20 de agosto de 2008.